viernes, 9 de enero de 2026

¿Son las 5 Solas de la reforma un Mapa o una Cárcel? El Camino de regreso al Padre.


 

El Mapa de la Reforma y el Camino al Padre.
Analizando las 5 Solas bajo la Luz del Espíritu Santo.


Introducción: El Grito de Libertad y el Diseño de las 5 Solas

Para entender por qué hablamos de las 5 Solas, tenemos que viajar 500 años atrás, al siglo XVI. En ese tiempo, la verdad del Evangelio estaba sepultada bajo capas de tradiciones humanas y rituales en su mayoría vacíos. La Reforma Protestante no fue solo un evento histórico; fue un grito de guerra para rescatar la esencia de la fe.

¿Por qué son 5 y no más ni menos? Muchos se preguntan por qué este número. La razón es que estas cinco declaraciones forman una cadena lógica e irrompible que dice cubrir todo el proceso de nuestra relación con Dios. Si quitas una, el mensaje se cae; si agregas otra, vuelves a poner al hombre en medio; bueno esto puede o no pude ser así; sólo en este mensaje estudiaremos las 5; que yo pienso en lo personal que se pueden agregar otras, pero eso no es el tema central.

Bueno se copian, para que las veamos y analicemos:

Sola Scriptura (La Fuente): ¿Quién tiene la autoridad? No los hombres, sino la Palabra.

Sola Gratia (La Causa): ¿Cómo se inicia la salvación? No por mérito, sino por el regalo de Dios.

Sola Fide (El Medio): ¿Cómo recibimos ese regalo? No por ritos, sino por creerle a Dios.

Solus Christus (El Mediador): ¿A través de quién? No de santos ni sacerdotes, sino solo de Cristo.

Soli Deo Gloria (El Propósito): ¿Para qué ocurre todo esto? Para que solo Dios sea glorificado.

Como vimos, el propósito de estas cinco frases fue anular el orgullo del hombre y devolverle a Dios el lugar que le corresponde y tiene.

Sin embargo, como hijos de Dios, hoy debemos hacernos una pregunta crítica: ¿Hemos convertido este mapa en una nueva religión de conceptos? ¿Nos hemos quedado abrazando las frases de la Reforma mientras olvidamos que el mapa no es el destino? 

Las "5 Solas" son el camino que nos lleva al Padre, pero si nos quedamos analizando el camino y no lo caminamos con FE (Shemá:oír y obedecer), nos convertiremos en una nueva versión de la higuera que tiene muchas hojas teológicas, pero ningún fruto real de vida.

A continuación, analizaremos estos pilares para ver si realmente nos están impulsando hacia nuestro destino final, al Padre.

Un comentario previo: El diseño de lo insignificante

Antes de entrar en las famosas "5 Solas" de la Reforma, debemos entender cómo opera el Reino de Dios en la tierra. El mundo busca lo fuerte, lo grande y lo capaz, pero Dios tiene un "modus operandi" diferente: Él busca lo débil para perfeccionar en ello Su poder. 

Lo vemos en la nación de Israel, a quien Dios eligió no por ser poderosa, sino por ser "el más insignificante de todos los pueblos" (Deuteronomio 7:7). 

Lo vemos nuevamente en Moisés, que tuvo que pasar 40 años siendo "alguien" en los palacios de Egipto solo para ser "des-educado por Dios" durante otros 40 años como un simple pastor en el desierto, no siendo nadie; Dios tuvo que vaciarlo de su fuerza humana para que, a los 80 años, pudiera ser el libertador de su nación de Israel, que dependía solo del "YO SOY". 

Lo vemos nuevamente en David, el hijo menor olvidado incluso por su padre, detrás de las ovejas como pastor, cuya única escuela fue la soledad y la obediencia silenciosa.

Dios usa vasos de barro (2 Corintios 4:7). El barro es frágil, barato y común. Sin embargo, el valor no está en el envase, sino en el Tesoro que lleva dentro. Como los cántaros de Gedeón, el barro muchas veces debe ser "quebrantado" para que la luz que habita en nosotros pueda brillar y dar la victoria. Sin este entendimiento de nuestra propia debilidad, las doctrinas que siguen son solo conceptos intelectuales vacíos.

Hace cinco siglos, la Reforma barrió con siglos de tradición humana que habían asfixiado el mensaje de Jesús. Surgieron las famosas "5 Solas" como una cirugía de emergencia. Sin embargo, hoy debemos ser críticos: muchos han convertido esas frases en una nueva religión de conceptos intelectuales, una higuera llena de hojas teológicas pero sin el fruto de la vida real.

Dios no busca expertos en doctrina; busca hijos que entiendan la realidad de la FE (Shemá: oír y obedecer) y que comprendan que Cristo es el Camino, pero que el Padre es el Destino (lo que muchas veces queda de lado o se olvida).

Acá vemos las 5 solas y haremos una pequeño análisis para tener en cuenta, es muy importante ver esto, para que el hijo de Dios sepa donde esta parado, vea los peligros y el verdadero Camino:

I. Sola Scriptura (Solo la Escritura): El Libro no es el límite de Su Voz, Su Voz y palabras son mayores aún:
  • El Principio: La Palabra de Dios es la autoridad final, no los hombres y menos sus tradiciones.
  • El Riesgo: Puede convertirse en "Bibliolatría". Conocer el libro no es conocer al Autor del libro. Sin el Espíritu Santo, Quien inspiró las Sagradas Escritura, sin El no las podemos entender en su verdadero significado, la letra mata y no vivifica.
  • La Guía del Espíritu Santo: Muchos usan la Biblia para silenciar a Dios. Pero la Escritura es el fundamento sobre el cual opera la guía del Espíritu Santo. Él no es un autor jubilado; es un guía vivo. El Shemá no es solo leer lo que Dios dijo a otros, sino oír lo que el Espíritu nos dice hoy para guiarnos en nuestra situación específica. Sin Su guía presente, la Biblia es un mapa que admiramos pero que no recorremos.

La Reforma rescató la Biblia de las tradiciones humanas, pero hoy muchos han convertido la "Sola Scriptura" en una cárcel, pensando que Dios cerró la boca tras el Apocalipsis, ósea piensan que Dios dejó de hablar, porque ya lo dijo todo (veremos ejemplos como la misma Biblia contradice esa creencia).
Jesús es más grande que el papel: Juan 21:25 nos advierte que Jesús hizo (y por lo tanto también dijo) tantas cosas que no cabrían en el mundo todos los libros a escribir; aqui literalmente se entiende que lo que hizo y/o dijo fuera de lo escrito, también es Palabra de Dios. Limitar a Dios a que "solo lo que ha dicho es lo ya está escrito" es negar la realidad y entender que Él es una Persona Viva, y sigue hablando. La Biblia es nuestra Constitución y el filtro para reconocer Su voz, pero no es el límite de Su comunicación; ósea, lo nuevo que de El escuchemos, nunca contradecirá las  Sagradas Escrituras.

El Shemá hoy: Hechos 2:17-18 "Y en los postreros días, dice Dios,  Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños;  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán".   promete que en los últimos días Sus hijos (jóvenes, ancianos y profetas) profetizarán. ¿Para qué? Porque el Padre tiene instrucciones frescas y precisas para Su pueblo hoy y mañana, igual que la tuvo ayer. El verdadero Shemá (FE) consiste en usar la Escritura como fundamento, pero manteniendo el oído atento a lo que el Espíritu Santo nos dice hoy.

II. Sola Fide (Solo la Fe): Un motor vivo, no un concepto estático. 
  • El Principio: No nos salvamos por ritos, sino por arrepentirnos y confiar en Jesús.
  • El Riesgo: Se suele entender como "asentimiento intelectual". Si no hay Shemá (oír + obedecer), esa fe no es verdadera. Y también olvidamos muchas veces el para que:  "... creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas". Efe 2:10
  • La Transformación: La fe real no es estática; es la chispa que inicia la transformación. Si dices que tienes fe pero tu vida no está siendo transformada, tienes "hojas" pero no fruto. La fe es creerle al Padre de tal manera que Su Palabra penetra el corazón y empieza a cambiar nuestra naturaleza de barro. La fe que no transforma no es la fe del Reino.
Se nos ha enseñado que la fe es una "firma" mental. Pero la fe bíblica es un músculo dinámico que crece o se atrofia según nuestro caminar.
Fe y Obediencia: No existe separación entre creer y hacer. La fe es el motor que nos hace obedecer las palabras de Jesús. Cada vez que le creemos al Padre y damos un paso, nuestra fe se ensancha y crece. Sin obediencia, la fe es estéril.

La Meta de la Unidad de la fe: Muchos dividen la iglesia exigiendo "unidad de fe" (pensar igual) para empezar a caminar juntos (eso es verdad con los fundamentos de la fe, no con toda). Como vemos Efesios 4:1-13 nos corrige: la unidad de la fe es la meta, no el punto de partida. Debemos guardar la unidad del Espíritu mientras caminamos juntos para llegar a la unidad de la fe. Es en el camino de la obediencia donde el Espíritu nos llevará a todos, finalmente, a la unidad de la fe.

III. Sola Gratia (Solo la Gracia): El Poder para el Guerrero
  • El Principio: Todo es regalo de Dios, no hay mérito propio.
  • El Riesgo: A veces se usa como "Gracia barata". La gracia no es solo perdón, es el poder de Dios para transformarnos, morir al "yo" y hacer Su voluntad.
  • La Vida y la Transformación: La Gracia es mucho más que un borrador de pecados; es el auxilio divino para la transformación diaria. Es el poder de Dios que nos permite morir al "yo" para que la Vida de Cristo se manifieste. La Gracia nos da la capacidad de hacer lo que por nuestra propia fuerza es imposible: obedecer por amor y caminar en santidad.
La gracia ha sido "abaratada" presentándola como un permiso para la pasividad. Pero el Señor es claro: Su gracia sostiene a los hijos, pero no es para tomarla livianamente.
Gracia con Temor: La gracia sin temor de Dios produce desobediencia. El soberbio se jacta de ella, el cobarde se esconde en ella y el desobediente se aprovecha de ella. Pero el Señor niega Su gracia al soberbio. La gracia es para el que le ama y le teme, porque ese es el que realmente obedece.

Auxilio Oportuno: Según Hebreos 4:16 "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".  la gracia no sólo es misericordia sino es "socorro". La verdadera gracia es el poder (empoderamiento) que Dios nos da para poder cumplir Su voluntad cuando nuestras fuerzas humanas se agotan. No es un sofá para descansar, es el combustible para seguir Su camino y morir a nuestra propia voluntad.

IV. Solus Christus (Solo Cristo): El Camino hacia el Padre

  • El Principio: Jesús es el único mediador y camino al Padre.
  • El Riesgo: Se puede quedar en un concepto legal. Cristo no es solo un abogado, es la Vida misma que debe fluir por nuestras venas.
  • El Camino, La Vida y La Cruz: Aquí es donde muchos se pierden en la "rueda de hámster" de la religión. Cristo no es el destino final, Él es El Camino que nos lleva de regreso al Padre. Pero para transitar este camino, necesitamos La Vida de Cristo fluyendo en nosotros, no solo Su nombre en nuestros labios. Y este camino tiene un peaje innegociable: La Cruz. Sin pasar por la cruz personal —donde muere nuestro orgullo y nuestra voluntad—, no estamos siguiendo a Cristo, solo estamos hablando de Él.
Este es el punto donde la iglesia se ha quedado más corta, predicando a un Abogado que nos salva del juicio, pero olvidando el propósito de esa salvación.
La Rueda del Hámster: Muchas iglesias corren hoy en programas y activismo religioso, pero no llegan a ningún lado. Están atrapados en una "rueda de hámster" porque corren sin un objetivo claro.

El Destino es el Padre: Jesús fue tajante: "Yo soy el camino... al Padre". Cristo es el medio, pero el destino final es volver al Padre.
Cristo Formado: La meta es que Cristo sea formado en nosotros (Gálatas 4:19). Esto solo ocurre si tomamos nuestra cruz cada día y nos negamos a nosotros mismos. Sin cruz, solo estamos pedaleando en la religión; con la cruz, empezamos a caminar hacia el Padre siguiendo las huellas del Maestro.

V. Soli Deo Gloria (Solo a Dios la Gloria): La Victoria de la Iglesia.

  • El Principio: Todo el propósito de la creación es Su honra.
  • El Riesgo: Puede ser un concepto abstracto. La gloria de Dios se ve cuando un "vaso de barro" es quebrantado y Su luz brilla a través de él
  • El Destino Final: La gloria de Dios se manifiesta cuando el hombre se reconoce como un simple soldado en el ejército del General. Nuestra victoria es haber encontrado el Camino, estar experimentando la transformación y vivir por la Vida de Cristo. Al final del trayecto, cuando la Iglesia victoriosa llegue ante el Padre, no habrá rostros humanos que destacar, sino solo el rostro de Cristo brillando en sus hijos.
La gloria no es un trofeo individual. En el ejército de Dios, el único que lleva medallas es el General.
Gloria en el Conocimiento: Nuestra gloria no está en lo que hacemos o predicamos. Nuestra única gloria permitida es conocerlo. Somos peones en Su mano; nosotros "no pinchamos ni cortamos", solo obedecemos al oír.
Victoria Corporativa: La victoria es para Su Iglesia, no para personas individuales. Aquel que busca su propia fama o mostrar su propio rostro, no entrará al Reino de los cielos.
El Rostro de Cristo: Al Padre no llegamos como "exitosos independientes", sino como un solo cuerpo que refleja el rostro de Jesús. La plenitud se restaura cuando Su iglesia se presenta habiendo dejado atrás toda ambición personal y terrenal, para que solo Él sea glorificado.

Conclusión: El Triunfo de la Cruz y la Meta Final

La conclusión de todo este análisis es la Cruz, todo el análisis de las 5 Solas es inútil si no nos lleva a la Cruz. La Cruz es donde la debilidad se convirtió en triunfo eterno. Jesús, tomando lo peor que le podía pasar a un ser humano en el mundo, el ser crucificado; convirtió ese sacrificio en la victoria definitiva y suprema. La Cruz es el lugar donde el vaso de barro se rompe definitivamente para que la Vida eterna triunfe.

No te pierdas en la gracia por falta de temor de Dios, ni te quedes atrapado en la rueda de la religión. Reconoce tu condición de vaso de barro, oye la voz del Padre, obedécela con temor reverente. y en amor camina a través de Cristo hacia el abrazo eterno de nuestro Padre Celestial que nos espera, y ha preparado todo para que nosotros lleguemos en su Hijo.

No te quedes atrapado en la teología; usa estas verdades como herramientas para dejarte guiar por el Espíritu Santo a través del único Camino que es Jesús, hasta que alcances la meta final: el abrazo y la gloria de nuestro Padre Celestial.
Que solo Su rostro resplandezca en nosotros.

miércoles, 7 de enero de 2026

¿Por qué Jesús maldijo la higuera si no era tiempo de higos? El secreto del fruto y la obediencia.

 


¿Te has preguntado por qué Jesús maldijo una higuera si no era tiempo de higos? 

Descubre la lección botánica y espiritual sobre la hipocresía, el templo y el verdadero proceso del fruto según la Biblia.


Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. (Marcos 11:14)


El episodio de la higuera maldecida por Jesús (Marcos 11 y Mateo 21) ha sido malinterpretado por muchos como un "ataque de ira" del Maestro por tener hambre. Sin embargo, cuando analizamos la realidad botánica y la estructura de los Evangelios, descubrimos una de las lecciones más contundentes, sabrosas y tiernas sobre la vida en Cristo y la función del creyente como verdadero templo de Dios.

1. El Análisis Botánico: No fue un impulso de ira

Es cierto que Marcos 11:13 dice que "no era tiempo de higos", lo cual genera confusión. Pero aquí está la clave botánica: la higuera produce dos cosechas.

  • Las Brevas: Aparecen antes que las hojas o junto con ellas. Son frutos que brotaron el año anterior y maduran en primavera.

  • Los Higos: Son la cosecha principal que viene después.

Si la higuera ya tenía hojas, legalmente debía tener brevas. Al no encontrarlas, Jesús no está "enojado por el hambre", sino que está denunciando una anomalía: un árbol que tiene la apariencia de estar listo (hojas), pero que es estéril en su esencia (hipocresía).

2. El Misterio del Fruto Oculto

Botánicamente, el higo no es un fruto común; es una inflorescencia invertida. Las flores están dentro de la vaina, se polinizan por dentro y no se ven desde el exterior.

Esto nos regala una verdad espiritual poderosa: El verdadero fruto nace en lo secreto. Como nos enseñó el Señor, la oración al Padre debe ser en lo secreto (Mateo 6:6) y nuestra mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda (Mateo 6:3). El mundo ve las "hojas" (nuestras acciones externas), pero Dios busca el fruto que se gesta en la intimidad del Espíritu, lejos de la mirada del hombre y del mundo.

3. La Higuera y el "Sándwich" de Marcos

No es casualidad que Marcos 11 coloque la Purificación del Templo (versículos 15-19) justo en medio del relato de la higuera. Es lo que los teólogos llaman una estructura de "sándwich":

  1. Jesús busca fruto en la higuera (y no hay), la maldice.

  2. Jesús purifica el Templo (echa a los mercaderes).

  3. La higuera se encuentra seca.

La lección es clara: En el Nuevo Pacto, nosotros somos el verdadero templo. Si el templo está contaminado por el sistema del mundo y religioso (comercio, orgullo, religiosidad, etc.), no podemos producir fruto, debemos estar limpios antes, debemos ser la verdadera casa de oración al Padre. Sólo Jesús puede limpiar nuestro templo que esta contaminado por muchos mercaderes, aunque nos duela, y esa limpieza es el requisito previo para que dejemos de dar sólo hojas y aparezca el fruto real de nuestra fe.

4. El Fruto Constante: De Brevas a Higos

El árbol se llama Higuera, no "Brevera", porque el higo es el fruto de mayor calidad y dulzura. Sin embargo, la breva es necesaria como primicia.

  • Podríamos decir que nuestros primeros pasos en la obediencia son como la breva: quizás inferiores en madurez, pero esenciales.

  • El diseño de Dios es la fructificación constante. Un árbol sano siempre tiene algo que ofrecer al Maestro.

¿Cuál es ese fruto que Dios busca? Pablo lo detalla en Gálatas 5:22-23: "Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza". Si estas virtudes no están, nuestro templo está sucio, y debe ser limpiado por el Maestro.

5. La Respuesta: La Oración de Poder

Cuando los discípulos se asombran de que la higuera se secó, Jesús no les da una clase de botánica, sino que les habla de la Fe y la Oración (Marcos 11:22-24). Esto nos enseña que el marchitamiento de la religiosidad (la higuera sin fruto) es el resultado natural y final de una palabra dicha en la autoridad del Padre por fe. Una vida que produce frutos es una vida cuya oración tiene poder para mover montañas (porque Dios es todopoderoso), porque está alineada a la voluntad del Padre.

6. El Proceso vs. El Atajo de la Hipocresía

El fruto no aparece de la noche a la mañana. En la naturaleza, el árbol debe pasar por estaciones, absorber nutrientes, ser expuesto al sol, recibir poda y permitir que la savia corra por sus venas. En la vida cristiana, este proceso es la obediencia constante de oír (Shemá) al Señor.

  • La Trampa de las Hojas: Cuando no queremos pasar por el proceso de la disciplina, el arrepentimiento y la muerte al "yo", es decir, por la cruz (el proceso que produce fruto), nos sentimos vacíos. Para llenar ese vacío y que nadie lo note, fabricamos "muchas hojas". Y vemos muchos sistemas religiosos, frenéticos con tanta actividad, pero si frutos reales.

  • Definición de Hipocresía: En este contexto, la hipocresía es el intento humano de suplir con activismo religioso (hojas) lo que solo se obtiene mediante la transformación interna (fruto producto de la obediencia). El Señor detesta esto porque es una mentira que intenta engañar al Agricultor (Padre); y lo que más ama nuestro Señor es al Padre.

7. Shemá: El Secreto de la Cosecha

¿Cómo garantizamos el fruto? La respuesta vuelve a ser el Shemá (oír y obedecer).

No se trata de "esforzarse" por fabricar amor o paz. Se trata de oír y obedecer (Shemá) la voz del Espíritu en el día a día. Si la conexión con la Fuente es real y obedecemos Sus instrucciones, el fruto es una consecuencia inevitable.

"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo..." (Salmo 1:3)

Si respetamos el tiempo de Dios y nos mantenemos oyendo Su voz, el fruto vendrá "sí o sí". No es una probabilidad, es una promesa espiritual. El fruto no se apura, se cultiva en obediencia.

8. El Hambre de Dios: El Privilegio de saciar al Rey

Es fundamental entender que Dios no tiene hambre por una carencia física o una debilidad. Como dice el Salmo 50:12: "Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud". Entonces, ¿por qué Jesús "tuvo hambre" ante la higuera?

  • No es Necesidad, es Invitación: El hambre de Dios es la forma en que Él nos hace saber que anhela nuestro fruto. Él no nos obliga a producirlo; Él se acerca a nosotros esperando encontrar algo que le agrade, y si reiteradamente no lo encuentra, es inevitable lo que hará.

  • Nuestra Gran Oportunidad: Que el Creador del universo se "acerque" a tu vida buscando amor, justicia y obediencia es el honor más grande que un ser humano puede tener. No es una carga, es una oportunidad de gloria: nosotros podemos saciar el corazón del Padre ¿No es algo grandioso?.

Cuando obedecemos (hacemos el Shemá), no estamos simplemente cumpliendo una regla, estamos alimentando la relación con nuestro Señor. La higuera perdió la oportunidad de alimentar al Rey; nosotros, como Su templo, tenemos esa oportunidad cada día a través de nuestras acciones justas en El. ¿Perderemos esa oportunidad?


Conclusión Final 

Del follaje religioso al fruto de la obediencia

La higuera maldecida no es un relato sobre un árbol, es un espejo de nuestra propia vida espiritual. Jesús no fue injusto al buscar fruto fuera de tiempo; Él estaba exponiendo que donde hay apariencia (hojas), debe haber sustancia (brevas).

Si intentamos saltarnos el proceso de crecimiento, inevitablemente caeremos en la hipocresía: esa necesidad de llenar nuestra vida con "muchas hojas" de actividades, palabras bonitas y ritos externos para ocultar que por dentro no hay nada que sacie el hambre del Maestro. Dios detesta la hipocresía, y lo vemos reiteradamente en la Biblia; porque es una mentira, avalada por el padre de la mentira.

Para no ser una higuera estéril, debemos recordar tres verdades finales:

  1. La Purificación es necesaria: Solo cuando Jesús limpia nuestro templo (nuestro interior) de los mercaderes del orgullo y el egoísmo, podemos empezar a producir algo útil en El.

  2. El Secreto es el lugar del fruto: Tu vida con Dios en lo oculto —esa polinización interna— es más importante que tu visibilidad externa. No busques que el mundo vea tus flores; busca que el Padre saboree tu fruto.

  3. El Shemá es la savia: No te esfuerces en "fabricar" frutos. Ocúpate de oír y obedecer (Shemá). Si te mantienes conectado a la Vid y obedeces Su voz, el proceso biológico del Espíritu hará que el fruto venga a su tiempo, sí o sí.

No te conformes con ser un árbol verde que solo adorna el paisaje cristiano. Permite que el Señor pode tus hojas, limpie tu templo y te enseñe a caminar en una obediencia que produzca, primero brevas y luego higos, para Su gloria eterna.

"La próxima vez que sientas que el Espíritu te inquieta a la obediencia, no lo veas como una demanda religiosa. Míralo como el Rey que se acerca a tu higuera con 'hambre'. Tienes la oportunidad única de no presentarle solo hojas, sino de entregarle el fruto que Él busca. No dejes que el Maestro pase de largo; purifica tu templo y deja que el proceso del Shemá produzca en ti lo que solo tú puedes darle a Él."

lunes, 29 de diciembre de 2025

Apocalipsis: El Manual de Instrucciones que solo los "Siervos" pueden entender

 

Apocalipsis

Cuando mencionamos el libro de Apocalipsis, la reacción inmediata de la mayoría es el miedo y/o la especulación futurista. Pero si nos quitamos los lentes de la religión occidental y nos ponemos los lentes hebreos del Reino de Dios, descubriremos que no es una película de terror, sino la Revelación de la Verdad (Realidad).

Para entender este libro, primero debemos definir qué es y para quién es.

1. Un Libro con "Acceso Restringido" (La Soberanía de Dios)

Desde el primer versículo, el libro establece su filtro de seguridad:

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto..." (Apocalipsis 1:1).

Aquí hay tres verdades fundamentales que a menudo ignoramos y pasamos por alto:

  1. Su Significado: "Apocalipsis" significa "quitar el velo". No es solo una revelación de eventos, es la Revelación de Jesucristo. Es ver la Verdadera Realidad tal como es Él.

  2. Su Destinatario: Está escrito exclusivamente para sus siervos (lo dice explícitamente el texto). El que no vive como siervo (sometido a Su Señorío), no tiene la capacidad espiritual para entenderlo. Dios (Padre), en Su soberanía, esconde estas verdades a los curiosos y las revela solo a los siervos (por eso hay tanta especulación e interpretaciones diversas de este libro).

  3. Su Naturaleza: El versículo 3 nos dice claramente que es una profecía. No es alegoría poética, es la historia anticipada de Dios para sus siervos.

2. La Clave Hebrea: Oír es Obedecer

Una frase se repite como un estruendo siete veces: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias".

Para nosotros, occidentales, "oír" es simplemente percibir sonidos. Pero el libro fue escrito con mentalidad hebrea. La palabra es "Shemá", que implica que no has oído realmente hasta que has obedecido. Por eso la bienaventuranza de Apocalipsis 1:3 es para el que lee, oye y guarda (obedece) las cosas escritas. Sin obediencia, el estudio de Apocalipsis es letra muerta.

La frase se debería traducir: "El que tiene oído, obedezca lo que el Espíritu dice a las iglesias".

3. El Juicio a la Casa de Dios: Candelero y Mensajeros

Antes de juzgar al mundo, Jesús inspecciona a Su Iglesia. Envía cartas a los "ángeles" de las 7 iglesias (término que puede traducirse como mensajeros, refiriéndose a los líderes humanos responsables).

Las advertencias son severas y desmontan la idea de "una vez salvo siempre reinando":

"Vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido." (Apocalipsis 2:5).

¿Qué significa esto? Si el candelero es la iglesia (la luz), quitar el candelero no significa necesariamente que la persona pierda la salvación eterna, sino que pierde su posición y privilegio en el Reino de Dios. Deja de ser útil para el Señor, pues no obedece. Es removido de su función como portador de luz, quedando fuera del propósito corporativo de Dios.

4. Laodicea: Creyentes con el Señor "Afuera"

La tragedia moderna se ve en la iglesia de Laodicea (Apoc 3:20). Jesús está tocando la puerta... desde afuera. Esto demuestra que es posible ser una iglesia llena de actividades, personas, profecías, milagros, etc. (pero con el Espíritu Santo contrito), pero sin Cristo reinando adentro. Son creyentes, sí, pero no son obedientes a Su voz. El Señor no está en el trono de esa congregación gobernando; está en la calle, buscando a alguien que oiga y le abra, para poder entrar (ver Mateo 7:21-23).

5. Vencedores vs. Los que sufren pérdida

Aquí entramos en el terreno más serio. Las promesas gloriosas no son para todos, son "Al que Venciere". Pero, ¿qué pasa con el que no vence?

"El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte." (Apocalipsis 2:11).

Esto implica, por contraste, que el que no venza, sufrirá algún tipo de daño relacionado con la muerte segunda (el Lago de Fuego). Esto se alinea perfectamente con 1 Corintios 3:15: "Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego".

El creyente que no vivió en obediencia (que no tejió su lino fino) verá sus obras quemadas. No perderá su vida eterna (comprada por sangre), pero sufrirá el dolor de ver su vida terrenal reducida a cenizas y perderá su recompensa en el Reino de los cielos.

Un Camino a la Victoria final.


Conclusión

Apocalipsis es el Manual del Examen Final. No nos llama a tener miedo al Anticristo, sino a tener temor de Dios. Nos llama a entender que ser "siervo" no es un título, es una condición de obediencia absoluta al Señor.

La pregunta al cerrar el libro no es "¿Cuándo vendrá?", sino:

¿Soy un siervo que obedece (Shemá) para conservar mi candelero, o seré de los que sufran la pérdida de sus obras cuando el Fuego pruebe lo que construí?

domingo, 28 de diciembre de 2025

¿Por qué seguimos pidiendo bendiciones que ya nos fueron dadas? El error de orar por "nuestro" camino

 


Si revisamos nuestras oraciones diarias, o escuchamos las de la mayoría de las personas y/o congregaciones, notaremos un patrón repetitivo. Pasamos gran parte de nuestra vida cristiana pidiéndole a Dios que bendiga nuestros planes, que prospere nuestros negocios, que proteja nuestros viajes y que fructifique nuestras decisiones.

Nuestra oración suena casi siempre así: "Señor, este es el camino que he elegido; por favor, ven conmigo y bendícelo".

Pero, ¿Qué pasaría si te dijera que esa forma de orar es la razón por la que vemos tan poco poder real en la iglesia moderna? ¿Y si el secreto no es pedirle a Dios que bendiga nuestro camino, sino tener el discernimiento para caminar en el camino que Él ya bendijo?

El Mito de la "Bendición a Domicilio"

Existe una diferencia abismal entre la Religión y el Reino de Dios:

  •   La Religión intenta convencer a Dios de que baje a nuestra realidad y sirva a nuestros propósitos e intereses (muchas veces disfrazándolo de algo muy espiritual).

  •  El Reino nos exige morir a nuestra realidad para subir a la Suya y servir a Su propósito, y no al nuestro egoísta.

Muchos vivimos esperando que Dios envíe "paquetes de bendición" a donde nosotros estamos parados (a menudo en nuestra propia voluntad, caprichos y/o comodidad). Sin embargo, la Biblia nos presenta una legalidad espiritual muy diferente en Efesios 1:3:

 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo."


Fíjate en los detalles técnicos de este versículo:

  1.  El Tiempo: Dice "nos bendijo" (pasado). Dios no está fabricando nuevas bendiciones hoy; ya las emitió todas.
  2.  La Ubicación: Están "en los lugares celestiales".
  3.  La Condición: Están "En Cristo".

Esto significa que la bendición no es un premio que cae del cielo al azar o tanto pedir; la bendición es una ubicación. Es un territorio. Si tú estás fuera de ese territorio (fuera de la voluntad perfecta de Dios), puedes gritar, patalear y reclamar, pero no estás en la zona de cobertura de la bendición.

La Lección Olvidada de Pella (ejemplo)

La historia nos da un ejemplo brutal de esta verdad. En el año 70 d.C., cuando los ejércitos romanos rodearon Jerusalén, los judíos religiosos y cristianos tibios, se quedaron en la ciudad orando, ayunando y pidiendo a Dios que "bendijera y protegiera Su Templo y Su ciudad". Todos ellos perecieron, Jesús ya había profetizado su destrucción y quien no lo creyó y obedeció saliendo de ella, pereció.

Lucas 19:41-44 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, (42) diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. (43) Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, (44) y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. 

Vemos esto también en Mt24:1-2; Mr 13:1-2 y Lc 21:5-6.

Sin embargo, los discípulos de Jesús recordaron Sus palabras y huyeron a una pequeña ciudad gentil en el desierto llamada Pella.

  1.   Los que pidieron bendición para su camino (quedarse en Jerusalén), encontraron la muerte.
  2.  Los que caminaron en el camino trazado por el Maestro (huir al desierto), encontraron la vida.

La protección del Salmo 91 no estaba en el edificio sagrado, no estaba porque fuera la ciudad de Dios; estaba en la obediencia. Dios no protegió las paredes de Jerusalén; Dios protegió los pasos de los que obedecieron sus palabras.

Dejemos de pedir "Cosas" y empecemos a pedir "Vista"

Si revisamos las oraciones del apóstol Pablo, nunca lo vemos pidiendo "cosas" materiales y/o suerte para los hermanos. Él NO oraba: "Señor, dale un buen trabajo a Timoteo".

Pablo oraba para que recibieran "espíritu de sabiduría y de revelación" (Efesios 1:17) y para que fueran "llenos del conocimiento de Su voluntad" (Colosenses 1:9).

¿Por qué? Porque Pablo entendía el secreto: No necesitamos pedir la bendición, solo necesitamos la capacidad de ver dónde está el Camino y la fuerza para andar en él.

Si un creyente camina en obediencia, "En Cristo", no necesita perseguir las bendiciones; las bendiciones lo perseguirán a él (Deuteronomio 28:2), porque están incorporadas en el Camino.


Bendiciones de la obediencia

 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. (2) Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.  Deuteronomio 28:1-2 


Conclusión: El Camino de la Cruz

Es hora de madurar. Es hora de dejar de tratar a Dios como un asistente personal que debe validar nuestros proyectos personales y familiares.

El verdadero "Conocimiento de Cristo" nos lleva a la Cruz. La Cruz es el lugar donde renuncio a mi camino ("Señor, bendice mis planes") para abrazar Su Camino ("Señor, hágase tu voluntad en mi vida").

No gastes tu vida pidiendo a Dios que bendiga un camino que Él no trazó. Mejor, usa tu energía en orar por sabiduría, muere a tu propio "yo", y entra por la puerta estrecha de la obediencia. Allí, en ese camino angosto, descubrirás que el Padre ya había preparado de antemano todo lo que necesitabas, y camina en esas obra ya preparadas.

 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe. (10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:8-10

La bendición no se crea; se encuentra. Y siempre se encuentra en el mismo lugar: En la Obediencia en Cristo Jesús.

¿Estás pidiendo bendición para tus planes 

o estás alineándote al plan de Dios que ya está bendito?

lunes, 22 de julio de 2024

Ministerios y Siervos de Sodoma





Ya nadie se sorprende con las noticias en los diarios y medios de comunicación sobre escándalos sexuales que involucran a hombres que se autodenominan siervos o representantes de Dios en la tierra. Son muchos los obispos, sacerdotes, pastores, profetas y predicadores que han sido descubiertos en actos depravados, impensables para quienes ostentan “tal nivel de santidad”. En secreto, son víboras y lobos rapaces que abusan de la confianza de sus seguidores para satisfacer sus depravaciones obscenas y desviadas, victimizando a personas que, en el asombro y la confusión, a menudo no saben cómo responder a tales abusos.

Lo más horrendo de todo esto es que, en su gran mayoría, no han sido las instituciones religiosas a las cuales estos falsos ministros pertenecen las que han descubierto y denunciado estas atrocidades. Por el contrario, han actuado como poderes encubridores para no perder su “credibilidad”, han actuado en la oscuridad. ¿No es esto lo que Jesús condenó, el amar más las tinieblas que la luz, la oscuridad más que la verdad? Han sido los tribunales de justicia los que han asumido la tarea de justicia y verdad, más que estas instituciones religiosas que proclaman justicia y verdad, pero no las practican.

Ha llegado el tiempo de que toda esta falsa piedad sea desenmascarada, de que esta religión de apariencias y abusos caiga. Una religión que sólo enseña confusión, apartando a los hombres del Dios vivo y verdadero; no haciendo la voluntad del Padre, sino de su enemigo.

“Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible” (Apocalipsis 18:2).

Amigos, estamos en el tiempo de la caída de esta estructura que suplantó a la iglesia del Dios vivo, si no lo ves, seguirás en ella sufriendo las consecuencias de sus pecados. Sal de ella para que no seas partícipe de su destrucción.

Ahora, me gustaría que reflexionaras: ¿Cómo han hecho estas falsas iglesias para formar verdaderos ministros sodomitas?

Es notable que muchas instituciones benéficas no religiosas han tenido un comportamiento mucho mejor que estas instituciones que se proclaman representantes de Dios en la tierra. Deberían ser ejemplos de santidad, bondad, pureza, transparencia y amor de Dios, pero en su lugar, han conseguido que se blasfeme el nombre Santo de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

¿Cómo formar un ministerio sodomita?

Hay tres ingredientes importantes para crear ministros sodomitas (y aún un cuarto). Quiero que abras los ojos y descubras por ti mismo quiénes son estos falsos maestros llenos de engaño y mentira.

“He aquí que ésta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corroboró la mano del afligido y del menesteroso (Ezequiel 16:49).

Primer ingrediente – Soberbia: Estos hombres no se caracterizan por la humildad. Aman las primeras sillas en los templos y ceremonias oficiales, opinan sobre moral, cultura, sociedad y economía, y reclaman el primer lugar en todo, desde bautizos hasta funerales. Se consideran autoridades en filosofía, psicología, sociología y muchas otras áreas, buscando siempre estar en las primeras filas ante Dios y los hombres. Se proclaman como ejemplos morales para la sociedad, hasta que no se descubra lo contrario.

Segundo ingrediente – Saciedad de pan: Estos hombres tienen contratos de por vida en sus instituciones religiosas, asegurando su sustento sin necesidad de rendir cuentas a nadie, sólo a la institución si siguen sus dictados. Disfrutan de una seguridad económica que los libera de la necesidad de resultados, a diferencia de los verdaderos apóstoles de Jesús. Sus posiciones les garantizan un sustento constante y sin esfuerzo, permitiéndoles vivir cómodamente sin preocuparse por el trabajo verdadero o por las necesidades de los demás. Pero como les dan de comer, también les exigen que estén dentro de la "línea editorial" de quienes los mantienen; y eso no es necesariamente la "línea editorial" del Dios. Muchos, usando un falso evangelio, se enriquecen a costa de engaños a las ovejas.

Tercer ingrediente – Abundancia de ociosidad: Tienen mucho tiempo libre, con pocos cultos o misas a la semana, lo que les permite satisfacer sus concupiscencias carnales. Son asalariados sin trabajo verdadero, pervirtiendo y engañando hasta que son descubiertos en sus pasiones vergonzosas. Su tiempo libre, lejos de ser dedicado al servicio a Dios y a los demás, es utilizado para satisfacer deseos carnales y para pervertir a los inocentes, con excusa de la verdad y amor.

¿Y cual es el cuarto ingrediente, que mencioné? 

Dice... "y no corroboró [ayudó] la mano del afligido y del menesteroso

Ósea, no hacen misericordia; eso puede parecer extraño; pues se ven haciendo algunos muchas obras, pero la verdadera misericordia, se hace sin ser publicadas en la redes sociales, para que la gente la vea, sino como lo enseño y practicó nuestro Señor que dijo "no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda", es decir, NO cumplen el mandamiento de nuestro Señor de ser ANONIMOS; en el cual está la verdadera misericordia.



Los verdaderos ministros de Dios son humildes, enseñados por El Maestro, no asalariados de ninguna institución humana religiosa, y ocupan su tiempo en el servicio a Dios y a los hombres en buenas obras que Dios preparó de antemano. Su vida es un reflejo de la piedad y el compromiso con la verdad y la justicia, y por amor a sus hermanos y a su Dios haces Su obra; lejos de la corrupción y la hipocresía; y de toda obra que no es del Padre.

Hoy ya conoces los ingredientes que forman un ministro sodomita. Ahora es tu tarea abrir los ojos y huir de ellos. Ahora la pregunta es la siguiente: ¿Cuánto pueblo es de Sodoma y no les interesa la voluntad de Dios, sino oír lo que les gusta oír?, ¿Cuántos de ellos eligen ministros falsos porque van más con sus gustos personales? Bueno, las preguntas anteriores, las dejo para mas adelante, y para que puedas tu reflexionar.




domingo, 21 de julio de 2024

¿Cielo, Infierno y algún lugar más...?

 



Hola, un saludo a todos, buenas noches, buenas tardes, buenos días. Hoy quiero compartir con ustedes una parábola de Jesucristo, conocida como la parábola de las diez minas, que se encuentra en Lucas 19:11-27.

En esta parábola, Jesús nos presenta tres destinos diferentes para la humanidad: el infierno, el cielo y un tercer destino, que lo definiremos al final de este estudio (ojo No es el purgatorio, pues eso es un invento Católico que no está en la Biblia).

Para analizar completamente las palabras de Jesús, primero leeremos la parábola y luego la desglosaremos versículo por versículo para entender mejor su significado. La parábola comienza así:

"Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 

Dijo pues: 'Un hombre noble se fue a un país lejano para recibir un reino y volver. Llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: Negociad entre tanto vengo.

Pero sus conciudadanos le aborrecían y enviaron tras él una embajada diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 

Aconteció que, vuelto él después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían negociado cada uno. 

Vino el primero diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 

Vino otro diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo, porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo que tomas lo que no pusiste y ciegas lo que no sembraste. 

Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse y que ciego lo que no sembré. ¿Por qué pues no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo lo hubiera recibido con los intereses? 

Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina y dadla al que tiene diez minas. 

Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 

Pues yo os digo que todo aquel que tiene, se le dará más; y al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. 

Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí.'"

Esta es la parábola. Ahora la veremos paso a paso, para entenderla mejor.

Jesús comienza diciendo una parábola porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Creían que el reino de Dios se haría presente en ese momento, pero Jesús sabía que aún no era el tiempo; que tenía que morir primero, resucitar, recibir el reino del Padre, su iglesia debía producir con el Espíritu Santo que el nos dejó y finalmente regresar.

Jesús continúa diciendo que un hombre noble (que representa a él mismo) se fue a un país lejano (al cielo, más bien sobre el cielo, al lugar que está Dios el Padre) para recibir un reino y volver. Llamó a diez de sus siervos y les dio una mina a cada uno, diciéndoles que negociaran mientras él regresaba. Esto simboliza los dones y responsabilidades que Jesús nos da a cada uno de sus hijos.

Sin embargo, los conciudadanos del hombre noble (la gente del mundo) lo aborrecían y enviaron un mensaje diciendo que no querían que él reinase sobre ellos. Esto representa a aquellos que rechazan a Jesús como su rey, son sus enemigos.

Cuando el hombre noble volvió después de recibir el reino, llamó a sus siervos para ver qué habían hecho con las minas. El primer siervo dijo que su mina había ganado diez minas más. El hombre noble lo elogió y le dio autoridad sobre diez ciudades; ósea lo recompensó. El segundo siervo dijo que su mina había producido cinco minas, y también fue recompensado con autoridad sobre cinco ciudades. Ambos hicieron la voluntad de Dios, es decir, caminaron en el camino de Dios, más que en los suyos.

Sin embargo, el tercer siervo dijo que había guardado su mina en un pañuelo porque tenía miedo de su señor, sabiendo que era un hombre severo. El hombre noble lo reprendió por no haber al menos puesto el dinero en el banco para ganar intereses. Ordenó que le quitaran la mina y se la dieran al que tenía diez minas. Vemos que este siervo, si bien es un siervo del Señor; no ha producido NADA con la mina de su Señor, no es un ladrón, pues se la devuelve; pero es un siervo negligente, que no hizo trabajar los dones y responsabilidades que el Señor le dio. Si bien no es un enemigo del Señor, pero no representó en nada a su Señor mientras el no estuvo.

Luego, Jesús dice que a todo aquel que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará. Esto significa que aquellos que usan bien los dones y oportunidades que Dios les da recibirán más, mientras que aquellos que no lo hacen, perderán lo que tienen (lo que Dios les entregó). El perder la mina, no significa que son tratados como los enemigos de su Señor, ósea no son decapitados, pero lo divino entregado se les quitará.

Finalmente, Jesús habla de sus enemigos, diciendo que los traigan y los decapiten delante de él, representando el juicio final y cuando son destinados al infierno de fuego.

En esta parábola, Jesús nos muestra tres destinos para la humanidad:

  1. Los siervos fieles que producen frutos y reciben recompensas (esto es la iglesia del Señor).
  2. Los siervos infieles que no producen nada y pierden lo que tienen (salvos por fuego ver 1Co 3:15).
  3. Los enemigos de Jesús que serán condenados al lago de fuego.

Estos tres destinos representan el cielo con recompensas (sobre el cielo), el cielo sin recompensas (paraíso) y el infierno (lago de fuego). La parábola nos llama a ser siervos fieles y a utilizar bien los dones que Dios nos ha dado, evitando el destino de los siervos infieles y peor aún, de los enemigos de Dios.

Espero que este análisis les haya ayudado a entender mejor la parábola de las diez minas. Que tengan un buen día, tarde o noche. Muchas gracias.

Para un mejor análisis ver este link, que nos muestra el lugar donde está Dios, y el lugar al que somos llamado.

¿Por quienes está conformada la iglesia de Jesucristo?



Hola, un gusto saludarlos a todos. Hoy quiero compartir con ustedes la diferencia entre un creyente y un discípulo. No son exactamente lo mismo, aunque un discípulo ciertamente es un creyente, pero un creyente no necesariamente es un discípulo. Y contestar la siguiente pregunta: ¿Por quienes está conformada la iglesia de Jesucristo; por creyentes o discípulos? (obviamente los discípulos son creyentes, por eso debemos contestar). ¿Por creyentes que no son discípulos, o por creyentes que sí son discípulos? Esta es la pregunta que queremos responder hoy, con algunas citas bíblicas y razonamientos.

Si leemos en el Evangelio de Juan, capítulo 8, versículos 31 y 32, dice lo siguiente: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: 'Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."

Este es un versículo muy famoso en el cual Jesús le habla a los que habían creído en él y les da una condición: "Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos." Aquí está estableciendo claramente la diferencia entre un creyente y un discípulo. Una persona comienza como creyente, pero el llamado es a ser discípulo, empezando por creer y luego seguir al Señor.

Ahora, si queremos profundizar un poco más en este tema, veamos qué dice también la Escritura sobre los creyentes. En Romanos 10:8-9 leemos: "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." Esta es la palabra de fe que predicamos para todos los seres humanos, para que sean salvos, es decir, confesando con la boca y creyendo de los más profundo, se cree para salvación..

En Juan 3:36 dice: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que se rehúsa a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él." Aquí vemos que todo aquel que cree en el Hijo tiene vida eterna. Nuevamente vemos, como la salvación sólo depende de creer sinceramente el El.

En Romanos 3:24 dice: "Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús." Un creyente es justificado gratuitamente por su gracia, es decir, es sólo creer de corazón.

Entonces, ¿Qué es un discípulo? No es exactamente lo mismo que un creyente, pero tienen una base común. En Lucas 14:25-33 leemos: "Grandes multitudes iban con él, y volviéndose, les dijo: 'Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y madre, y mujer e hijos, y hermanos y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. ¿Por qué? ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos para ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después de que haya puesto el cimiento y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro todavía está lejos, le enviará una embajada y le pedirá condiciones de paz. Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.'"

Jesús establece claramente que un discípulo debe renunciar a todo lo que posee, calculando el costo de seguirlo. Un discípulo es una persona que entiende el costo de seguir a Jesús, que incluye renunciar a todo lo que posee, incluso a su propia vida.

Vemos entonces que la diferencia entre un discípulo y un creyente que no lo es (pero sí cree en Jesucristo); la diferencia es la renuncia a todo.

Ahora veamos por quienes está constituida la iglesia.

En Hechos 6:1 vemos que la iglesia estaba constituida por discípulos. Dice: "En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria." Vemos en el texto anterior, que la iglesia estaba constituida por discípulos.

En Hechos 11:26 dice: "Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente, y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía." Los cristianos eran los discípulos del Señor; ósea aquellos que lo siguen.

En Hechos 20:7 leemos que el primer día de la semana (domingo) se reunían los discípulos para partir el pan. "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente, y alargó el discurso hasta la medianoche." La iglesia estaba constituida por discípulos, que en Antioquía fueron llamados cristianos por primera vez; y los días domingo, se reunían juntos para partir el pan.

En conclusión, la iglesia está constituida por discípulos. Todos los creyentes son hijos de Dios y son salvos, pero no todos son discípulos. Los discípulos deben pagar un costo, que significa entregarlo todo por su Señor.

Jesús dijo que un discípulo debe renunciar a todo y tener al Maestro por sobre todas las cosas. En Lucas 14:26-27, Jesús dice: "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y madre, y mujer e hijos, y hermanos y hermanas, y aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo." Esta es la diferencia entre un creyente y un discípulo (nótese que siempre un discípulo es un creyente verdadero).

Para ser discípulo, hay que permanecer en su palabra, tomar la cruz cada día y seguirlo, poniendo a Jesús por encima de todo. Gracias por su atención, y la gracia y paz de Dios, sea con todos ustedes. Saludos.

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