viernes, 23 de enero de 2026

¿Biblia o Palabra de Dios en el Matrimonio? El Camino de la Cruz y el Diseño del Autor

 


Antes que nada ¿Tu matrimonio sigue el diseño de Dios o el del mundo? Aplicar consejos bíblicos no basta si no hay obediencia al diseño divino. Dios no restaura estructuras mundanas con barniz cristiano; Él restaura lo que se rinde a Su orden. Descubre por qué la verdadera unión nace de negar tus propias obras, abrazar las diferencias de diseño y permitir que el Hijo sea la única tierra fértil de tu relación.

Cuando un matrimonio atraviesa dificultades, lo primero que buscamos es una "receta" o un consejo que alivie el síntoma y mejore la situación. Sin embargo, puedes leer todos los manuales de consejería y seguir viendo y sintiendo que la distancia crece entre ambos. El matrimonio no se sostiene por cumplir reglas escritas, sino por la presencia viva del Hijo en la relación de los dos.

1. El peligro de usar la Biblia como un "Manual de Modales"

Muchos matrimonios intentan salvarse aplicando la "letra" de la Biblia de forma externa. Usan pasajes como Efesios 5 o 1 Corintios 13 como una lista de deberes. Pero si intentas amar o perdonar por tu propio esfuerzo, la Biblia se convierte en palabra de condena y muerte. La letra sola mata el amor; solo el Espíritu lo vivifica cuando el Hijo habita en la pareja.

2. Tu plan vs. Las obras de Dios (Efesios 2:10)

La crisis suele nacer porque cada uno sostiene su propio "proyecto" de felicidad. Queremos que Dios bendiga nuestra idea de lo que el otro debe ser. Pero tu matrimonio es una obra predestinada. Dios preparó de antemano el camino (Efesios 2:10). La angustia surge al caminar por sendas que nosotros mismos creímos buenas, pero que no son los "negocios de nuestro Padre".

3. El Hijo: La única Tierra Fértil

Tú no puedes fabricar amor o fidelidad; tu corazón humano es tierra seca. La única tierra fértil es el Hijo. Para que la Palabra dé fruto en tu hogar, debe ser recibida en el Hijo en ustedes. Cuando Cristo es la tierra, Su Vida produce lo que tú nunca pudiste por esfuerzo propio, ríndete a El y las cosas van a empezar a cambiar.

4. El Diseño de Dios vs. El Diseño del Mundo

Muchos matrimonios cristianos fallan porque, aunque citan la Biblia, su estructura de relación es una copia exacta del diseño del mundo. No se diferencian en nada: buscan la satisfacción personal, el control, están en la misma carrera del mundo y/o la comodidad por encima del Reino.

  • El diseño del mundo se basa en el "yo", en mis derechos, en mi felicidad, en mi desarrollo y en mi forma de entender la pareja.
  • El diseño de Dios es una instrucción específica que requiere obediencia absoluta, es El nuestro fabricante al cual debemos escuchar sus instrucciones, pues solo El nos conoce a cabalidad y sabe mejor que nadie como estamos diseñados para que funcionemos bien.

Dios no puede restaurar un matrimonio si no hay disposición para seguir Sus instrucciones. Muchos ni siquiera conocen Su diseño, por lo tanto, mucho menos pueden obedecerlo. Aquí es donde aparece la cruz: la cruz es obedecer Su voluntad (Su diseño) antes que la mía. Es morir a "mi forma" de entender el matrimonio para someterse a la Suya, que realmente funciona.


Conclusión

No busques consejos para "mejorar" tu relación; busca la muerte de tu diseño personal en la cruz para que el diseño del Hijo tome lugar. Dios no restaura estructuras mundanas con barniz cristiano. El matrimonio es la unión de dos personas que han decidido que el Hijo sea su única tierra fértil en ellos y Su voluntad su única instrucción.

Deja de pelear por tus propios negocios y entra en los negocios de tu Padre. Solo bajo la dirección del Pastor, caminando por las obras que Él ya preparó, tu matrimonio dejará de ser un campo de batalla para convertirse en un testimonio de Su gloria.


Para que no te vayas con las manos vacías de este lugar, te comparto este anexo que preparé con algunas cosas importantes en el diseño de Dios en el matrimonio.


Anexo: Instrucciones del Diseñador para el Matrimonio

Dios no restaura lo que no se somete a Su orden (diseño). Si quieres ver Su mano en tu relación, debes dejar de lado tu propia forma de entender el matrimonio y aplicar estas correcciones fundamentales:

1. El Propósito: Reflejar a Cristo y la Iglesia

El matrimonio no fue creado para tu felicidad personal, sino para ser un espejo de la relación entre Cristo y Su Iglesia (Efesios 5:32).

  • Corrección: Deja de buscar que tu pareja sea la fuente de tu gozo. Tu satisfacción debe estar en Cristo.
  • Implementación: Evalúa cada decisión preguntando: "¿Esto honra el diseño de Dios o busca mi propio beneficio?"

2. La Instrucción para el Varón: Amor, no Dominio

El mandamiento para el hombre NO es someter a su mujer, sino amarla como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25).

  • Corrección: El liderazgo bíblico no es dictadura ni comodidad; es sacrificio. Si no estás muriendo a tus deseos por el bienestar de tu esposa, estás en desobediencia. Debes estar dispuesto a sacrificarte por ella, tu gozo y deleite debe ser cuidarla y darle todo lo que realmente necesita.
  • Implementación: Tu meta no es que ella te sirva, sino que tú seas el primero en dar la vida por ella, eso es amor.

3. La Instrucción para la Mujer: Orden y Respeto

La instrucción es la sujeción voluntaria al marido (Efesios 5:22). Sin embargo, producto de la caída, la tendencia natural de la mujer es querer ocupar el puesto que Dios le dio al varón.

  • Corrección: La independencia mundana destruye el orden divino. Reconocer el liderazgo del varón no es inferioridad, es alineación con el diseño de Dios.
  • Implementación: Identifica si estás intentando "dirigir" o controlar por falta de confianza en el diseño de Dios, y rinde ese puesto al varón. Son un equipo trabajando, y no competidores.

4. La Unidad: Una sola carne y una sola meta

Dios no ve a dos personas compitiendo, sino a una sola carne. Lo que uno alcance en Cristo, le pertenece al otro también; no hay "logros por separado", sino que ambos decidieron ser uno. Además, la instrucción es: "dejará a su padre y a su madre" (Génesis 2:24).

  • Corrección: Muchos matrimonios fallan porque aún dependen emocional o físicamente de sus padres. Si no hay separación real, no puede haber unión plena, se está desobedeciendo el diseño de Dios.
  • Implementación: Asegúrense de tener el mismo propósito y meta, el cual debe ser que Cristo sea formado en ustedes. Si no caminan bajo el mismo diseño, el motor se romperá. Si aún viven o dependen de sus padres, obedezcan el mandato de dejar para poder unirse como El determinó.

5. El Equipo: Diferencia con Potencial

Somos iguales en derechos y dignidad, pero NO somos iguales en función. La igualdad absoluta es una prédica del mundo que anula el potencial de la diferencia creada por Dios entre el hombre y la mujer. Somos como el polo positivo (+) y el negativo (-), porque son diferentes se atraen (si fueran iguales se repelen, y eso les pasa a muchos matrimonios, terminan siendo iguales porque siguen lo que el mundo les enseño): la luz surge de la diferencia de ambos polos en su unión, no de la igualdad.

  • Corrección: No traten de ser iguales. El hombre y la mujer fueron creados diferentes para complementarse, no para imitarse. Son un equipo, no competidores de quien lo hace mejor.
  • Implementación: Valoren las fortalezas del otro que ustedes no poseen. Al abrazar la diferencia de diseño, activan el poder del equipo que Dios ideó, y se potencian para alcanzar la meta.

6. Gestión del Conflicto: Muerte al Orgullo

"Perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo" (Efesios 4:32).

  • Corrección: El mundo busca "ganar" discusiones. El diseño de Dios busca la reconciliación a través de la muerte al "yo".
  • Implementación: No se ponga el sol sobre vuestro enojo. Pedir perdón es el camino de la cruz.

7. El Poder: El Hijo como Tierra Fértil

Ninguna de estas instrucciones se puede cumplir por fuerza de voluntad. Intentar ser un "buen esposo" fuera de Cristo solo produce frustración y agotamiento.

  • Corrección: Deja de intentar cambiar con tus propias fuerzas de voluntad.
  • Implementación: Reconoce tu incapacidad. Permite que sea el Hijo en ti quien ame, respete y perdone. Si Él no es la tierra fértil en tu hogar, cualquier cambio será una imitación barata del diseño original.

Nota para el blog:

Este anexo es el "manual de reparaciones". Dios no bendice los esfuerzos por mejorar un diseño humano; Él bendice la obediencia total a Su diseño eterno. La restauración comienza cuando decides que Su voluntad es más importante que tu opinión.

Un Paso de Muerte para una Nueva Vida

Después de conocer el diseño del Autor, solo quedan dos caminos: seguir intentando remendar un matrimonio basado en tus propias ideas o morir a tu "diseño personal" para que el de Dios cobre vida. La restauración no es un proceso de "mejora", es un proceso de resurrección, y nada resucita si primero no muere.

Si ambos están dispuestos a dejar de pelear por sus propios negocios y entrar en los negocios del Padre, los invito a tomarse de las manos y hacer esta oración de renuncia. No son palabras mágicas; es una declaración de rendición al Pastor de sus almas, y que tiene el poder más allá de lo que llegamos a entender.


Oración de Rendición Matrimonial

"Padre, hoy reconocemos delante de Ti que hemos intentado construir nuestro hogar bajo nuestro propio diseño, siguiendo la lógica del mundo y nuestras propias opiniones; hemos puesto nuestras metas y propósitos personales por sobre Ti. Confesamos que hemos buscado nuestra felicidad y nuestros intereses antes que Tu gloria.

Hoy, decidimos tomar el camino de la cruz. Renunciamos a nuestra forma de entender el matrimonio, a nuestras demandas personales y a cualquier derecho que creamos tener sobre el otro. Dejamos atrás la influencia de nuestros padres y cualquier diseño que no sea el Tuyo, y queremos que solo tu diseño en nuestro matrimonio sea el válido, que caminemos para tu gloria y que nuestra meta sea llegar a Ti abrazando a otros para que estén en Ti Señor.

Señor, reconocemos que somos tierra seca. Te pedimos que Tu Hijo sea la única tierra fértil en nosotros. Yo (varón) acepto mi llamado a amar a mi esposa y sacrificarme por ella; yo (mujer) acepto mi llamado a respetar y honrar a mi marido, el orden que Tú creaste. No somos iguales, somos un equipo bajo Tu mando y nuestro hogar lo rendimos a Ti, para que tu seas Su Señor.

Que sea Tu Hijo Jesús en nosotros quien perdone, quien ame y quien cumpla las obras que Tú preparaste de antemano para nosotros andemos en ellas. Amén."


Lo que sigue después de la oración

La oración es el inicio de la obediencia. A partir de hoy, cada vez que surja un conflicto, no te preguntes quién tiene la razón según "tu diseño", sino qué dice el Manual del Diseñador. Recuerda: lo que alcancen en Cristo es de los dos. Si uno gana una discusión pero pierde la paz del diseño de Dios, ambos han perdido.

Caminen en las obras predestinadas. El Pastor conoce el camino; Su diseño es el único que tiene la promesa de la vida eterna, caminamos al Padre.

 

¿Biblia o Palabra de Dios? Por qué la letra sin el Hijo es muerte (y raíz de tu ansiedad)

 


¿Sientes que memorizar versículos no calma tu ansiedad y/o miedo? El problema no es la Biblia, es cómo la recibes. Muchos buscan un alivio rápido en la "letra", pero sin el Hijo, la palabra es muerte y condena. Descubre por qué la verdadera paz nace de la obediencia al Pastor y de caminar en las obras que Él predestinó, dejando atrás nuestros propios esfuerzos en el camino de la cruz.

Si llegaste aquí buscando una lista de "promesas" para calmar tu angustia, probablemente ya te diste cuenta de algo frustrante: puedes memorizarte por ejemplo Filipenses 4:6 o el Salmo 23, y aun así sentir que el pecho se te aprieta. Esto sucede porque la Biblia no es un ansiolítico ni un amuleto. Es el registro sagrado e infalible de la voluntad de Dios, pero su poder no reside en repetir palabras, sino en la Persona a la que esas palabras nos conducen. Si tratas de "usar" la Biblia sin estar en Cristo, la letra se queda en el papel y no llega a nuestro corazón y espíritu.

1. La distinción vital: El Mapa y el Territorio

Debemos honrar la Biblia como nuestra autoridad suprema, pero sin caer en la bibliolatría. Pablo advierte en Romanos 1:25 sobre quienes honran a las criaturas antes que al Creador. La Biblia es una herramienta (la criatura), pero el Espíritu Santo es el Creador. Honrar la "letra" sin tener una relación viva con el "Autor" es como amar una carta de amor mientras se desprecia a quien la escribió.

2. ¿Palabra de Vida o Palabra de Muerte?

La Biblia sin el Hijo es "letra que mata" (2 Corintios 3:6). Para quien está "en el mundo" (bajo su propia lógica y pecado), la Palabra de Dios no es un consuelo, es una condena.

La Verdad frente al pecado —sin Cristo de por medio— solo dicta una sentencia. Es un diagnóstico terminal que te muestra tu mancha pero no te da la cura. Por eso, para que la Palabra sea útil en nosotros, debe estar el Hijo; si no está, Su propia Verdad se convierte en un veredicto de muerte.

3. El Pastor y el Camino de la Obediencia

Volvamos al ejemplo del Salmo 23 y a Filipenses 4:6. Estas citas están escritas para personas que obedecen al Pastor y caminan por la senda que Él dirige. No puedes reclamar el descanso del Pastor si estás caminando por tus propios senderos y caminos. ¿Cuándo una oveja no obedece a su Pastor, reclamaría después si esta en tierras desérticas y sin alimento?, ¿no sería mejor que clame al Pastor, para que la lleve de vuelta al camino?

La paz no es un sentimiento que obtienes por leer; es una consecuencia de la obediencia. El descanso es para la oveja que sigue la voz del Maestro (nuestro Pastor), no para la que usa Su nombre mientras huye de Su dirección y voz.

4. Las Obras del Padre y el Camino de la Cruz

Muchos viven angustiados porque intentan sostener sus propias obras y planes. Pero Efesios 2:10 es claro: somos creados para las obras que Dios preparó de antemano.

La ansiedad es a menudo el fruto de andar en lo que nosotros creemos que es de Dios, en lugar de lo que Él preparó para nosotros. El camino a la paz es el camino de la cruz:

  • Negar nuestras propias obras.

  • Morir a nuestra voluntad y proyectos humanos.

  • Y estar en los negocios de nuestro Padre.

5. El Hijo: La única Tierra Fértil

Aquí está la revelación central: Tú no puedes ser la buena tierra por ti mismo. Tu corazón humano es tierra seca e infértil. El Señor nos enseñó que para que Su Palabra dé fruto, debe caer en tierra fértil, y esa tierra es Su Hijo en nosotros.

No intentes "preparar" tu corazón por tu cuenta. Deja que sea Cristo en ti quien reciba la semilla. Cuando la Palabra cae en el Hijo dentro de ti, Él la procesa, la hace Vida y produce frutos de santidad que tú jamás podrías alcanzar por esfuerzo propio.


Conclusión final

No busques alivio en un libro; busca al Libertador a través de Su Palabra. La Biblia es el Pan de Vida, pero solo alimenta si lo comes en la mesa del Hijo y bajo la sombra de la Cruz.

Deja de intentar que Dios bendiga tus caminos y decide hoy caminar por las obras que Él ya predestinó para ti. Solo cuando el Hijo es tu tierra fértil, la Verdad deja de ser una letra que te juzga y pasa a ser la Verdad que te hace eternamente libre.

jueves, 22 de enero de 2026

¿Por qué no avanzas? El Camino de la Cruz y el Secreto del Shemá.

 



El estancamiento espiritual no se soluciona con más esfuerzo como muchos creen, sino con más rendición, es decir, con mayor entrega. Muchos cristianos "oyen" el mensaje, pero no avanzan porque han sido enseñados en una "gracia barata" que ignora el camino de la cruz. En este análisis, unimos la ley (entregada y resumida en Deuteronomio) con la victoria de Cristo para entender cómo la muerte diaria al "yo" es la única vía para que la "esperanza de gloria" sea una realidad en tu vida, tus estudios y tu trabajo.


El Secreto del Shemá: ¿Por qué oír no es lo mismo que escuchar?

Para entender por qué muchos cristianos se sienten estancados, primero debemos viajar a las llanuras de Moab, donde Moisés entregó las palabras finales de Dios a una generación que estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, a Israel. Allí, el mandato central y principal fue uno solo: "Shemá, Israel", que es solo palabra original en hebreo que significa oir y obedecer (y en toda la Biblia es este Shemá, que se repite desde génesis hasta apocalipsis; no tiene un carácter místico, sino un carácter muy practico en nuestra salvación).

En nuestro idioma, traducimos Shemá como "oye". Pero para la mente hebrea y para Dios, esta palabra es mucho más profunda que solo oír o escuchar físicamente; sino que también significa "obedecer". En la Biblia, no existe una palabra diferente para "obedecer, es la misma que oír, Shemá. Para Dios, si no has obedecido, es que realmente no has oído, así de simple, él que le obedece, es que realmente le oyó, y el que no obedece, es que no oyó (Jesús lo repite en Mateo 7:24-27).

La desconexión que nos detiene

El estancamiento ocurre cuando separamos el oír del hacer (obedecer). Vivimos en una cultura de acumulación de información: escuchamos prédicas, leemos libros y asistimos a estudios bíblicos. "Oímos" mucho, pero no hacemos Shemá, es decir, no le obedecemos, porque creemos que sólo basta con oír físicamente y no estamos obligados a obedecer.

  • Oír sin Shemá: Es acumular datos sobre Dios que hinchan el orgullo pero no cambian la vida. Es el "viejo hombre" tratando de ser inteligente y mejor.

  • Hacer Shemá: Es la respuesta de fidelidad (Pistis) que dice: "Señor, lo que me has dicho es la verdad y voy a caminar en ella, aunque me cueste el control".

Sin el Shemá, el Camino de la Cruz parece un sacrificio imposible. Pero cuando realmente "oímos" quién es Él y qué hizo por nosotros, la obediencia deja de ser un peso y se convierte en la respuesta lógica de un hijo que confía en su Padre.

Muchos cristianos hoy se sienten estancados. Tienen el "seguro de vida" de la salvación, pero sus vidas cotidianas —en sus negocios, estudios y familias— no reflejan la victoria prometida. ¿Por qué? Porque hemos sido mal enseñados. Nos han dado la "puerta" (la Gracia), pero nos han ocultado el "camino" (la Cruz); y por eso muchos cristianos hoy cruzan la puerta (son salvos), pero tristemente no avanzan en el Camino (no son santificados), porque o no se atreven a tomar la cruz o encuentran que tienen cosas más importantes que hacer (incluso para Dios, pero tristemente sin El).

Para entender cómo avanzar, debemos volver y entender bien al libro que Jesús mismo usó como Su mapa espiritual: Deuteronomio.

1. El Shemá: Más que oír, es obedecer

En el corazón de Deuteronomio está el Shemá: "Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es" (Deut. 6:4). En la mentalidad bíblica (como dijimos), "oír" y "obedecer" son la misma palabra. Si oyes a Dios pero no actúas, técnicamente, no lo has oído.

Aquí es donde entra el concepto de Pistis (fe). Aunque solemos traducirlo como "fe" (un asentimiento mental), su significado real es Fidelidad, es decir, creer y actuar conforme a esta creencia.

  • La fe no es solo creer que Dios existe, sino que obedecerle a lo que El dice (ver Stgo 2:19).

  • La fidelidad (Pistis/Shemá) es creer que lo que Dios nos dice, es la mejor alternativa para nuestra vida, y actuamos en consecuencia, pues realmente lo creemos y no queremos perder esta oportunidad.

2. El Regalo es la Palabra, la Respuesta es la Fe

Hay un malentendido común en Efesios 2:8. El regalo (el don) es la Gracia manifestada a través de Su Palabra. Al oír esa Palabra, el Espíritu Santo nos permitió la capacidad de creerla. Por tanto, la fe no es un mérito propio del que podamos jactarnos; es nuestra respuesta de rendición al regalo de Su Palabra. Sin embargo, si esa fe no se traduce en fidelidad (obras que muestran la fe), es una fe muerta (ver Stgo 2:17).

3. La Trampa de la "Gracia Barata"

Como hijo del Padre, debo ser crítico con lo que se enseña hoy. Muchos ven la Cruz solo como una sustitución legal: "Jesús murió para que yo no tenga que sufrir ni cambiar". A esto se le llama gracia barata. O también pensar que el cambio es solo responsabilidad de Dios, de hecho el SIEMPRE hace y ha hecho su parte, pero a mi me toca tomar mi cruz cada día y seguirlo; si no lo hago, no podré reclamar al final que Dios no cumplió, pues fui yo el desobediente, que no practiqué fielmente el Shemá.

Lo otro, muchos ven a Jesús de Nazaret, lo alaban y adoran porque Él lo hizo todo en la cruz (el 100%), pero desprecian el hecho de que nosotros debemos tomar ese mismo camino para llegar al Padre. Piensan que intentar seguir el camino de la cruz es una afrenta a la "obra consumada" de Cristo, cuando en realidad es el único modo de honrarla. No puede Jesús pasar el camino de la cruz y luego, quienes quieren SU VIDA, no abrazar ese mismo camino, esto es ilógico

4. El Camino de la Cruz: Muerte para la Vida

La obra de Jesús en la cruz es perfecta y consumada para nuestra justificación, pero la Biblia es clara: para que la vida de Cristo se manifieste, el "yo" tiene que morir.

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20)

Este es el misterio que Pablo revela: "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27). Pero esta "esperanza de gloria" no ocurre por inercia. Va ocurriendo día a día mientras morimos en la cruz.

  • Cuando no morimos a nuestra voluntad, el viejo hombre sigue controlando todo: tus reacciones, tu orgullo en el trabajo y tus miedos.

  • La cruz diaria no es un castigo, es la liberación del peso de nosotros mismos y la oportunidad de ir creciendo en el nuevo hombre hasta llegar al Padre.

Nota: El viejo hombre es, sobre todo, nuestro deseo de independencia. Se puede ser una "buena persona" moralmente y seguir operando desde el viejo hombre si no hay rendición.

5. El Desierto como Escuela (Deuteronomio 8)

¿Por qué Dios permitió el hambre en el desierto? Para enseñar que "no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios". El desierto es el lugar donde se prueba nuestra fidelidad. Es fácil ser fiel cuando todo va bien; la fidelidad real se ve cuando el "pan" escasea y lo único que tienes es Su Palabra. Si no aprendemos a depender de Él en el desierto, nunca sabremos gestionar la bendición en la "Tierra Prometida" sin que nuestro corazón se enorgullezca y nos olvidemos de Dios.


Conclusión: El Altar de tu Rendición

La diferencia entre un cristiano que solo sobrevive y uno que avanza en victoria no es el conocimiento teológico, sino el altar de la rendición, la rendición total a Dios es el secreto, y tenemos la gran oportunidad y el camino a seguir, a tevés de la cruz.

Muchos se quedan en la orilla del desierto porque temen que tomar la cruz signifique perderlo todo (pero es perderlo todo, para ganarlo TODO en Cristo). Y tienen razón: significa perder el control del "viejo hombre", perder el derecho a la autosuficiencia y perder la gloria propia. Pero lo que recibes a cambio es el tesoro más grande del universo: la vida de Jesús de Nazaret operando en ti.

Si hoy te sientes estancado, recuerda estos tres pilares:

  • No hay Shemá (verdadera fe) sin obediencia: Si has oído Su voz, tu fidelidad (Pistis) debe ponerse en marcha. Dios no te dará luz para el segundo paso si no has dado el primero.

  • La Cruz no es negociable: El "viejo hombre" no puede ser educado ni reformado; debe morir. Solo en el lugar de tu muerte diaria puede brotar la vida de la resurrección.

  • Cristo es tu única capacidad: No intentes avanzar con tus fuerzas. El secreto es "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria". Deja que sea Él quien gestione tus desafíos hoy.

El desafío para ti: ¿Qué área de tu vida —tu empresa, tus miedos, tu futuro— estás intentando controlar todavía?

Hacer Shemá hoy significa soltar el timón y subir a la cruz con la confianza de que Su fidelidad te sostiene. No busques más excusas en la "gracia barata". Toma tu cruz, muere a tu "yo" y prepárate para ver a Cristo caminar a través de tus pies.

La verdadera libertad no es hacer lo que quieres, es estar tan rendido a Dios que Él puede hacer lo que quiere a través de ti (somos verdaderamente libres en El).

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Acá tienes un examen práctico de quien está hoy dirigiendo tu vida:

Guía de Autoexamen: ¿Quién te Gobierna Hoy?

Para cada área, analiza con sinceridad si tu reacción nace del "Viejo Hombre" (el yo independiente) o de la "Vida de Cristo" (el Shemá en acción).

1. Ante los Problemas y el Estrés

  • Viejo Hombre: Ansiedad, insomnio, necesidad de controlar cada detalle y buscar soluciones solo en mis fuerzas.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Rendición. Confío en que Su fidelidad (Pistis) es mayor que el problema. Hago lo que me toca (obediencia), pero el resultado se lo dejo a Él.

2. Ante las Críticas o el Fracaso

  • Viejo Hombre: Orgullo herido, amargura, defensa propia inmediata o hundimiento en la culpa.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Identidad segura. Si ya estoy muerto en la cruz, las críticas no pueden herir a un muerto. Mi valor no depende de mi éxito, sino de Su amor.

3. En la Toma de Decisiones (Empresa, Estudios, Familia)

  • Viejo Hombre: "Yo sé lo que me conviene". Consulto a Dios solo después de haber evaluado y decidido, esperando que Él firme mi plan.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Shemá constante. "¿Señor, qué estás diciendo Tú?". Estoy dispuesto a cambiar de rumbo si Su Palabra me lo indica, creyendo que Su alternativa es siempre la mejor, pues El lo ve todo.

4. En el Uso de los Recursos y el Tiempo

  • Viejo Hombre: "Es mío, me lo gané yo". Mi seguridad está en lo que he acumulado y/o en mi capacidad de generar.

  • Vida de Cristo (hombre interior): Mayordomía. Entiendo que soy un administrador de Su gracia. Mi seguridad está en el Proveedor, no en la provisión.


El Semáforo del Estancamiento

Si te identificas con la alternativa del Viejo Hombre, no te condenes. La condena es una herramienta del enemigo para mantenerte estancado. En lugar de eso, usa este diagnóstico para llevar esas áreas específicas a la Cruz:

  1. Reconoce: "Señor, en estas áreas (mis finanzas, mi orgullo, mi miedo, etc) el viejo hombre sigue en el trono".

  2. Rinde: "Acepto que este yo independiente murió contigo. Renuncio a mi derecho de controlar esto". Tomo mi cruz y te sigo.

  3. Recibe: "Espíritu Santo consuélame y ayúdame a vivir esta situación (ya que tu eres mi ayudador). Que sea Tu fidelidad la que opere hoy en mi".

Nota Crítica: El avance espiritual no es "portarse mejor", es "rendirse más". Si intentas cambiar al viejo hombre por tu cuenta, solo estarás pintando una tumba y dejándola super linda por fuera, y por dentro estará llena de podredumbres y huesos de muerto (ver Mateo 23:27). El cambio real ocurre cuando dejas de luchar y permites que Cristo sea quien viva en ti, a través de la cruz.

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Pasos prácticos:

Para que la "vida en Cristo" no sea solo una teoría que leemos en un blog, necesitamos una metodología diaria, por eso te propongo lo siguiente (son pasos prácticos no una nueva lista de mandamientos para agradar a Dios). Repito, esto que sigue no es una lista de reglas para ganar el cielo, sino un entrenamiento para que el viejo hombre deje de sabotear y estorbar nuestro caminar al Padre.

Aquí tienes 5 pasos prácticos para soltar el timón y permitir que el Shemá (oír y obeder) sea una realidad en tu cotidianidad, es sólo una propuesta, no un dogma de 5 pasos, sólo es algo que te pretende ayudar; se trata de no más esfuerzo, sino de rendición a su voluntad:


1. El Altar de la Mañana: El Intercambio Vital

Antes de revisar el celular, las noticias y/o los correos de la empresa, detente. El avance espiritual comienza con una decisión firme en tu mente.

  • La acción: Declara conscientemente: "Hoy, mi 'yo' independiente está crucificado junto con Cristo. Señor, no te pido que me ayudes en mis planes; te entrego mi vida para ser parte de los Tuyos".

  • Por qué funciona: Pasas de ser el dueño de tu día a ser un administrador de Su gracia. Esto quita el peso del éxito o fracaso de tus hombros.

2. Detectar la "Voz del Okupa"

A lo largo del día, el viejo hombre intentará retomar el control. Se manifiesta a través del estrés, la irritación o la necesidad de defender tu imagen.

  • La acción: Cuando sientas tensión, haz una pausa de 10 segundos y pregúntate: "¿Quién está hablando aquí? ¿Mi orgullo herido o la paz de Cristo?".

  • La clave: Identificar al "impostor" es el 50% de la victoria. No puedes rendir lo que no reconoces.

3. El "Shemá" del Momento (La Pausa Obligada)

Ante una decisión difícil en el trabajo o una discusión familiar, aplica el oír/obedecer de inmediato.

  • La acción: En lugar de reaccionar por impulso (tu naturaleza vieja), di en silencio: "Señor, Shemá. Estoy escuchando. ¿Qué harías Tú aquí?".

  • El resultado: Esto crea un espacio donde la Fidelidad (Pistis) sustituye a la reacción carnal. Obedecer a Dios en lo pequeño es lo que rompe el estancamiento en lo grande. El que es fiel en lo poco, en mucho lo pondré (Mateo 25:21).

4. Soltar el Resultado (Fidelidad, no Éxito)

Muchos se frustran porque obedecen esperando un pago inmediato. Recuerda que en Deuteronomio, la bendición es una consecuencia, no una moneda de cambio.

  • La acción: Haz tu mejor trabajo en la empresa, en la casa y/o en los estudios como un acto de adoración a Dios, y luego suelta el resultado; no depende de ti.

  • Nota Crítica: Si te frustras porque las cosas no salen como querías, es señal de que todavía no te has rendido del todo. La verdadera rendición dice: "Fui fiel al proceso, el resultado es Tuyo".

5. La Auditoría de Gracia al Final del Día

Al acostarte, no busques culparte y/o culpables por lo que hiciste mal o las cosas no resultaron, busca ver dónde Cristo ganó terreno; si hoy no lo ves, lo veras más adelante; pues nuestro Padre tiene el control de TODO cuando se lo dejamos.

  • La acción: Repasa tu día. ¿En qué momento lograste callar al viejo hombre? ¿En qué momento le permitiste a Jesús de Nazaret actuar a través de ti?

  • La perspectiva: Si fallaste, no te escondas, se valiente y ante el Padre, ve a la Cruz, deja allí ese error y acepta que Su fidelidad es nueva cada mañana; El usará eso para transformarte, si tomas tu cruz cada día.


Bueno estamos Caminando este nuevo Camino, para que lleguemos al Padre a través de su Hijo, por el Camino de la cruz. Hasta que seamos un varón perfecto para Dios.

Efe 4:13  "... hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; ..."

lunes, 19 de enero de 2026

La Victoria sobre los Cielos: El destino final de la Iglesia que el mundo no conoce.

¿Qué es la verdadera victoria espiritual? 

Más allá del éxito personal o el alivio temporal, existe un decreto eterno reservado para un remanente que ama al Padre por sobre todas las cosas. En este artículo, exploramos la profundidad de la Victoria sobre los Cielos, el misterio de la corona compartida y la transformación de la Iglesia en el Rostro mismo de Cristo. Prepárate para conocer una jerarquía de luz y una promesa de gloria que ojo no vio, ni oído oyó, ni ha subido en corazón de hombre.



Un gran saludo, antes que nada y como pilar fundamental de este mensaje, les comparto un mensaje profético de Dios en diciembre de 2024, que como iglesia del Señor, hemos recibido de Dios a través de un hermano, acerca de la Victoria Eterna que sólo encontramos en Cristo, lo copio, y luego un pequeño análisis al final:


Mensaje 23 de diciembre 2023

[El Hijo]

"Busco que la vida y el camino sea para aquellos que aman a mi Padre; por, sobre todo: por sobre el mundo, por sobre el afán, por sobre el dinero, por sobre las esperanzas de cada uno. Porque sobre todo eso están los cielos, sobre todo eso está la gloria de mi Padre, la gloria de la vida eterna, la gloria del Hijo y de lo que es eterno.

La corona que el Padre ha puesto en mi cabeza, es para su poder manifestado en mí, como hombre también. Tuve esa corona desde el principio de todo, pero al estar entre ustedes y entregarme por ustedes, esa corona también es puesta en la cabeza del hombre que entra en el nuevo pacto del Hijo de Dios hecho hombre; que por su obediencia, puede ahora entrar al reino de los cielos, victorioso y pleno en la gloria de mi Padre. Así también ustedes, al reino de los cielos entrarán victoriosos y en carros de fuego, victoriosos en el Hijo del hombre, con el Espíritu de Dios plasmado en sus frentes. La corona brilla como el oro y las piedras preciosas, e irradia sabiduría, poder, gloria y permanencia en el camino.

Los cielos están bajo sus pies, bajo mis pies, porque no estoy en el cielo, sino sobre el cielo. Hoy están ustedes bajo el cielo, bajo el reino de Dios, más mi Padre y yo anhelamos que estén sobre el cielo, no bajo él. Los hijos que obedecen son esos, y los hijos que no pudieron, que no fueron luz en el mundo, estarán en el cielo, pero no sobre el cielo.

La búsqueda en mí los hace ceñirse el cinto como vencedores y los vencedores llegarán a tener los cielos bajo sus pies. La vida de Cristo, en cada uno de los hijos de Dios, es victoria en los cielos y las puertas se abren de par en par ante mí, porque llego al Padre con mi iglesia, porque llego al Padre con los victoriosos, en cánticos de victoria, en aleluya y gracia de vida en mí.

Cuando abren sus bocas es cuando reciben de mí, yo voy a ustedes en verdad y eternidad y, sobre todo, en carros de victoria. La victoria es la senda para mi iglesia, la victoria es la forma de que los cielos se abran sobre ustedes, la victoria en mí es la victoria sobre el mundo y sobre satanás. La victoria hará cambiar al universo y eso ocurrirá por mi iglesia, por mis amados hijos. Hijos de la esperanza, hijos de la sabiduría y de la obediencia.

[Espíritu Santo]

La victoria es eterna y no tiene comparación con nada en el mundo. No hay nada en el mundo que pueda reflejar o ser cercano al inicio de la victoria en los cielos. No hay nada en sus mentes que pueda mostrarles la victoria. Sin embargo, si quieren tenerla y hacerse de ella, Cristo es la victoria, Jesús es la victoria del hombre en la tierra.

Jesús trajo la victoria al hombre, porque antes de eso, la victoria estaba sólo en los cielos y cada pequeño triunfo de los hombres que escucharon a Dios, antes de la venida de Cristo, muestra una parte de la victoria de Cristo. Pero Jesús trajo la victoria, en complacencia total del Padre y la puso al alcance de sus hijos. La mano de los hijos de Dios que siguen a Cristo, puede tomar la victoria para su iglesia. Para su iglesia, pero no para sí mismo.

Porque luego de la subida de Cristo, al reino de los cielos, la victoria queda en el mundo; pero sólo para su iglesia y no para personas o para hombres; sino para la iglesia de Cristo.

Cuando los hombres hablan de victoria y creen que la victoria está para cada uno por separado, se equivocan, ese no es el camino de la victoria, la victoria es para la iglesia, no para personas. Eso el mundo hoy no lo ve, si los hijos de Dios supieran que la victoria es sólo para la iglesia, entonces ya no buscarían más la gloria personal y buscarían la gloria de

Hasta hoy muy pocos han comprendido esto y algunos, viéndolo, no lo han buscado; porque buscar la verdadera victoria, implica dejar las victorias personales. ¿Quién buscaría la gloria personal, si sólo es un peón en el ejército de su señor? Mas quien busca ser general, su propia victoria busca. Cuando el ejército de Dios entre al reino de los cielos, será uno sólo el general, uno sólo el capitán y sólo el rostro de Jesús, irá en las almas de cada uno de ustedes, resplandeciendo como el sol de la mañana; lleno de gloria. Aquél que muestre su propio rostro, no entrará al reino de los cielos; aquél que lleve su propia victoria, no tendrá el resplandor de la victoria. Sólo Cristo abre las puertas de la victoria, sólo el Hijo unigénito transita de victoria en victoria, sólo el Hijo del hombre resucitado, lleva consigo al injusto que se volvió justo, en la humildad y en la obediencia.

¿Cómo podría el soberbio, tener victoria?

¿Cómo podría el ciego, tener resplandor en su senda?

Sólo el Hijo del hombre, tiene la victoria marcada en su frente con fuego. Por eso sus ojos lo ven todo, por eso su gloria es tal, que su mirada refleja compasión eterna, amor y búsqueda de justicia para su iglesia. Su mirada busca en los hijos de Dios, con compasión, la victoria ya hecha, para mostrar el camino al Padre. Si su iglesia lo sigue, verán su espalda, pero tendrán su rostro reflejado en ellos. Al buscar su espalda siguen su camino, sus enseñanzas y la senda victoriosa. Cada paso en el camino de la victoria, va reflejando una parte del rostro de Cristo, en la vida de su iglesia. Ese rostro que lo vio y que lo vivió todo por amor. Cada brillo en su rostro, está formado por uno de los hijos de Dios. Cada hijo de Dios, forma parte de su rostro.

Los hijos y su iglesia es santa ante los ojos del Padre, porque tienen en su pecho el rostro de Cristo. Su iglesia lleva a Cristo en ella, lo refleja en el mundo, pero en el reino de los cielos, su iglesia es Cristo mismo. Jesús mismo hecho hombre en su iglesia.

El Padre espera a su Hijo, a su lado, en plenitud. La plenitud de Cristo junto al Padre será restaurada cuando su iglesia se siente a la mesa. Porque el Hijo del hombre se dejó en su iglesia, El está entre nosotros y volverá a ser pleno en los cielos, con su iglesia victoriosa, con su iglesia santa y pura. Esto es parte del sacrificio de Cristo por su iglesia, junto al Padre.

El Espíritu de Dios ha hablado a la iglesia de Cristo con la autoridad del Padre, para llevar la voluntad de Dios a sus hijos.

Que su palabra sea cumplida".


Cuando hablamos de victoria en términos espirituales, corremos el riesgo de reducirla a una superación personal o a un alivio temporal. Sin embargo, la revelación del 23 de diciembre de 2024 nos sitúa en una escala cósmica: la verdadera Victoria es un decreto eterno que precede a la creación y que está reservado exclusivamente para un remanente específico.

1. El Requisito: Un Amor que trasciende el sistema

El camino a esta gloria no está abierto para todos los que dicen "Señor, Señor". El mensaje comienza con una delimitación tajante: es para aquellos que aman al Padre por sobre todo.

Para entrar en esta senda, el hombre debe haber subyugado el sistema del mundo, el afán de la supervivencia, la seguridad del dinero y, fundamentalmente, sus propias esperanzas personales. La victoria requiere una muerte previa; solo quien ha desplazado su propio "yo" de la prioridad puede heredar lo que es eterno. Como bien señala la Escritura: "Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe" (1 Juan 5:4).

2. La Corona compartida: Atributos del Nuevo Pacto

Jesucristo posee la corona de gloria desde antes del principio de todas las cosas. No obstante, el misterio del Nuevo Pacto es que esa misma corona es puesta sobre la cabeza del hombre que entra en la obediencia perfecta del Hijo.

Esta corona no es un adorno simbólico; es una investidura legal que irradia cuatro realidades inmutables: Sabiduría para conocer los diseños del Padre, Poder para ejecutar Su voluntad, Gloria como resplandor de Su presencia y Permanencia en el Camino. El vencedor no entra al Reino como un rescatado que apenas se salva, sino en "carros de fuego", victorioso y pleno, con el Espíritu de Dios plasmado en su frente.



3. La Jerarquía de la Luz: "Sobre el Cielo" vs. "En el Cielo"

Uno de los puntos más reveladores del mensaje es la distinción jerárquica en el Reino. Existe una diferencia eterna entre los hijos de Dios basada en su obediencia y en cuánta luz fueron capaces de manifestar en el mundo:

  • Los hijos que están en el cielo: Aquellos que alcanzaron la salvación pero no fueron luz, no gobernaron sus vidas bajo el Espíritu o no alcanzaron la estatura de vencedores. Ellos habitan el cielo, pero permanecen bajo su estructura.

  • Los hijos que están SOBRE el cielo: Estos son los victoriosos que se posicionan donde Él está. Se trata del cielo no creado, el que existe antes de todas las cosas. Estos hijos tienen "los cielos bajo sus pies", ocupando una posición de autoridad absoluta junto al Hijo.

Como está escrito: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9).

Es el cumplimiento de la promesa en Apocalipsis 3:21: "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono".



4. Shamá: El Peso de la Atención Divina

En el Antiguo Testamento, vimos a hombres que conmovieron la tierra con pequeños triunfos para el cielo, y grandes para la tierra. ¿Cuál fue su secreto? El Shamá: oír y obedecer lo que Dios decía. Si bajo una revelación parcial y triunfos temporales la obediencia produjo tales resultados, ¿Cuánta mayor debe ser nuestra atención ahora en el nuevo pacto?

Si la Victoria que se nos ofrece hoy es eterna y de una magnitud que transforma el universo, nuestro descuido es inexcusable. La atención que prestamos a Su voz debe ser proporcional a la gloria de la promesa.

Hebreos 2:1 -3   Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?

5. La Iglesia es "Cristo" en los Cielos

Debemos hacer una distinción espiritual profunda: Jesús es el nombre del Hijo hecho hombre que caminó entre nosotros, pero en los cielos, la Iglesia victoriosa es Cristo mismo.

En la eternidad, la individualidad desaparece para que el Rostro del Hijo sea formado por todos Sus hijos. La Iglesia no solo "sigue" a Cristo; se funde en Su identidad. Al buscar Su espalda y seguir Su camino de obediencia, Su rostro se refleja en nosotros hasta que, en el Reino, el Cuerpo se une a la Cabeza de forma inseparable. Cristo es la Iglesia manifestada en gloria.



6. La Victoria es Eclesial, no Individual

La victoria no es para que cada uno la reclame por separado, y mucho menos es para el beneficio del mundo. La victoria es el patrimonio de la Iglesia como cuerpo místico.

Cristo no llega al Padre con una multitud de creyentes aislados, sino con Su Iglesia Victoriosa. Aquel que busca su propia gloria personal o su propio triunfo espiritual fuera de la unidad del cuerpo, se encuentra fuera del diseño. Vencemos como uno, o no vencemos.

  "Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:37).

7. La Plenitud que el Padre espera

Actualmente, el Padre todavía espera a Su Hijo a Su lado en plenitud total. Este es un misterio del sacrificio: el Hijo "se dejó" en Su Iglesia. Su plenitud celestial será restaurada solo cuando la Iglesia victoriosa se siente a la mesa del banquete final.

El sacrificio de Cristo se perfecciona cuando el Cuerpo se une al Espíritu en la eternidad. El Padre aguarda el momento en que el Hijo regrese con Su Iglesia santa y pura, pues solo entonces el diseño de la redención estará completo.

8. Una Gloria Inimaginable: El Comienzo de la Eternidad

Finalmente, debemos reconocer que nuestra mente está limitada. No podemos imaginar ni siquiera el comienzo de la victoria en los cielos. No hay triunfo humano, ni riqueza terrenal, ni paz alcanzada en este mundo que sirva como punto de comparación. El universo mismo cambiará producto de la manifestación de esta Iglesia victoriosa; hijos de la esperanza, la sabiduría y la obediencia. Lo que Dios ha preparado es tan vasto que el concepto de "victoria" que hoy manejamos es apenas una sombra muy pálida de la realidad que nos espera.

Como está escrito: "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios 2:9).


La Victoria es un decreto. No es una opción, es el destino de los hijos que deciden que su rostro desaparezca para que el Rostro de Cristo brille por la eternidad.


Acá está el mensaje original: https://caminoalpadre.com/la-victoria-es-la-senda-para-mi-iglesia/

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